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Contra el animalismo, una ideología intransigente que degrada al ser humano

FERNANDO GOMÁ| Publicado el 11 de diciembre en ABC

El próximo día 12 de diciembre se celebrará en el Palacio de la Magdalena de Santander un acto convocado, entre otras entidades, por la Fundación Toro de Lidia, para oponerse de manera expresa y clara al animalismo y su agenda.

Pero, ¿por qué este acto? ¿Acaso no deberíamos ser cada vez más respetuosos, no solo con la naturaleza en general, sino con los animales en particular? ¿por qué oponerse a quienes dicen preocuparse por ellos?  Se lo explico con mucho gusto: las causas son de forma, de fondo, y de quiénes, presumiblemente, están detrás de esta ideología.

El animalismo es una corriente ideológica muy radical e intransigente, cuyo objetivo es imponer sus postulados a toda la sociedad. Para conseguirlo, acepta que hay que censurar a los que no piensan como ellos y prohibir lo que no les gusta. En este sentido, bien puede considerarse con una seudoreligión del siglo XXI que quieren decirnos qué podemos comer y qué no, qué es cultura y qué no y cómo debemos hablar…. Pero en realidad ellos, y no la comida, la cultura y el lenguaje ¡o los que discrepamos! son el problema. Lo último que necesitamos son neopuritanos pretendiendo catequizarnos.  

Esto en cuanto a la forma, o “las formas”, pero, además de que su comportamiento no es aceptable en una sociedad plural, el fondo de su predicación, aquello en lo que tienen una fe inamovible, es, simplemente, escalofriante. Victorino Martín lo dijo muy claramente el 22 de enero de 2019 en el Senado, cuando intervino en representación de la tauromaquia: el animalismo considera que los seres humanos no tienen, en ningún sentido, más valor que los animales, y en algún caso, lo tienen incluso menos. Es el antihumanismo en estado puro. El ser humano, para esta peligrosa filosofía, carece de una dignidad propia.

Consecuencia de todo lo que les acabo de decir es que la agenda animalista aspira a la destrucción completa del mundo rural, con todo lo que ello conlleva: cultura, economía, sociedad, raíces, formas de vivir, etc., Todo ello por perseguir un nuevo orden moral que, no nos confundamos, no se basa en el amor a los animales, sino en el odio: el odio al modo en el que muchos millones de personas viven, comen, hablan, trabajan y disfrutan. El animalismo, en su radicalidad, rechaza visceralmente todo eso y quiere prohibirlo, además, desde una óptica netamente anglosajona, donde tiene su origen, y por tanto completamente alejada de la cultura mediterránea, cuna de la civilización occidental. Así se entiende bien que la tauromaquia, con toda su grandeza cultural, económica y ecológica, sea la pieza mayor que quieren abatir, y para ello utilizarán todos los muchos -muchísimos- recursos a su alcance.

Las principales organizaciones animalistas del mundo tienen un presupuesto conjunto anual enorme: nada menos que 800 millones de euros. Y vemos que algunos de sus máximos contribuyentes son Google, Meta, Disney o Amazon. Dado que nadie que no sea completamente ingenuo piensa que estas organizaciones sean ONGs, cabe preguntarse por qué lo hacen. Una razón sin duda será de pura imagen, pero, en mi particular opinión, la principal es que el animalismo es para ellos un instrumento muy útil para lograr uno de sus objetivos estratégicos.

Estas mega compañías, con un poder e influencia como no se ha visto antes en la historia, lo que necesitan es convertirnos a todos en consumidores compulsivos, acríticos e infantilizados.  Que un hombre adulto de Sevilla piense, consuma, y se divierta igual que una chica de 15 años de Nueva Zelanda, y siempre atados a pantallas y redes sociales. Así es más fácil dominarles. No es de extrañar que para estas empresas todo lo que signifique raíces, cultura, comunidad y realidad sea un obstáculo en sus planes. El animalismo, es, a sus ojos, un aliado, porque su furia iconoclasta, destructora, les hace el trabajo. En este sentido, el animalismo bien puede calificarse del caballo de Troya del capitalismo más antihumanista que ha visto la historia.

El martes 12 de diciembre, en Santander, apoyaremos la visión humanista y culta frente a esta ideología animalista.


Fernando Gomá es vicepresidente de la Fundación Toro de Lidia. El artículo se publicó originalmente en ABC el 11 de diciembre de 2023.

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