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jueves, junio 25, 2026

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Medio milenio de cultura taurina

Este 24 de junio de 2026 se cumplen quinientos años del primer festejo taurino registrado en lo que hoy es México, en ese momento preciso era Nueva España.  El hecho cultural de celebrar juegos con toros y regocijos de cañas queda recogido en la quinta Carta de Relación que dirige Hernán Cortés al Rey Carlos V. Además de informarnos la fecha, lugar y motivo del acontecimiento –convento franciscano, fiestas de San Juan– queda asentado en el marco de documentos oficiales y se convierte  en parte de la historia mexicana, independientemente de que los mexicanos sean o no, taurinos

Nos ofrece también evidencia de que los juegos con toros y regocijos de cañas, formaban parte de las festividades de la sociedad novohispana desde sus comienzos. Lo que cuenta Cortés en este documento, entre otras cosas, es que cinco años después de la caída de Tenochtitlán -1521- ya se realizaban festejos taurinos. 

Dejo aquí otro documento conocido como el códice TLATELOLCO de 1733. En éste encontraremos sentados uno junto al otro, presidiendo la corrida a un caballero castellano y a un señor indígena, quizá un tlatoani, representante de la máxima autoridad política, militar y religiosa dentro de un altépetl o ciudad-estado.  Sabemos que hablan de igual a igual porque tienen la caracola entre ellos que además de simbolizar al viento, también simboliza la palabra. La posición simétrica de ambos varones nos revela una condición de semejanza o igualdad.  Resalta en la imagen un rectángulo enmarcado en color rojo. Dentro de él aparecen enfrentándose a un toro con capas en la diestra, un indígena y un castellano. El indígena lleva también una espada que empuña en alto, al fondo aparece un castellano a lomos de un caballo, yace en el suelo un indígena corneado, frente a él un castellano – sabemos por su indumentaria y porque lleva barba- que sujeta una lanza y parece enfrentarse al toro que previamente ha herido al indígena. El dibujo, en papel amatl, se encuentra en el Centro Cultural Tres Marías, ubicado en la Ciudad de Morelia en el estado de Michoacán.  Es el documento gráfico más antiguo de una escena taurina de nuestro país, México.

Este códice nos enseña que en los juegos con toros participaban tanto indígenas como españoles o criollos. Nos muestra ya el toreo a pie, la espada para enfrentarse al toro y las condiciones de reconocimiento a los señoríos indígenas vigentes en 1733, es decir: 212 años después de la caída de Tenochtitlán.

Mas allá de celebrar 500 años de tauromaquia, festejemos más de medio milenio de Historia, medio milenio de cultura mexicana y por lo tanto de cultura taurina. Sí, los toros forman parte de la cultura nacional. Esto no se limita a correr toros o enfrentarse al toro. Es Literatura, poesía, crónica -aquí un dato: una de nuestras primeras cronistas taurinas es la novohispana poetisa María Medina de Estrada, Medinilla de quien conocemos una serie de crónicas, la más antigua de 1640, -una señora escribiendo de toros ya en esos años y además le publicaban-; otro poeta Manuel Quiroz y Campo Sagrado, en 1786 escribió y dedicó al Virrey Bernardo de Gálvez un extenso poema en el que describe las  8 corridas de toros con que se celebró su llegada  y nombramiento la Nueva España;  en el XX Octavio Paz con alusiones taurómacas en su poesía, en su prosa, en su obra y como él tantos otros intelectuales, artistas,…

Medio milenio de expresiones tan mexicanas como “…hacer el paro, poner los cuernos, pasarse de lanza, echar los perros…” todas ellas procedentes de la jerga taurina; de los tacos conocidos como gaoneras, o los del Villamelón; de las cartas de Maximiliano en las que describe una corrida de toros a la que asiste por primera vez y queda encantado, de señoritas toreras, de tapados, de capeas, domingos de Toros, de dichos populares : “En la mesa ni de religión, ni de política ni de toros”; de pasos dobles, de Agustín Lara, de Silverio, de María Félix, de Cantinflas, de tantos referentes de la cultura mexicana, de políticos en los toros y los toros en la política. La tauromaquia es cultura viva, una suma de prácticas disruptivas, como las llaman hoy.  Historia cultural de la que dan fe los más de 15 mil archivos que me heredó el Dr. Coello en vida, a mí y a otros; es cultura hemerográfica, bibliotecaria, de archivos, de semanarios como La Risa o La Banderilla del XIX. Es música, teatro, pintura, fotografía, arquitectura, sociología… Es una historia viva y en archivos. Los miles de folios con temática taurina verificables en el AGN –Archivo General de la Nación-, los acervos documentales y fílmicos de la UNAM; el Centro Cultural Tres Marías cuyo acervo supera los 17 mil volúmenes taurinos… Celebremos más de medio milenio de CULTURA MESTIZA, orgullosa heredera del encuentro de dos mundos, una suma de mundos que se reconocen, se reinventan, se expanden.  Medio mileno de aceptar e integrar al Toro como símbolo. La grandeza del toro cruzó el atlántico, su majestad no decrece en América, todo lo contrario, se reafirmó su carácter totémico y sagrado al colocarse en el centro de los antiguos ritos que aquí se celebraban y de instaurar otros nuevos en los que él es el eje. El Toro ES patrimonio cultural de la Ibero-esfera. 

A 18 de junio de 2026 en San Luis Potosí, México. 

Fernanda Haro Cabrero

Doctora en estudios Novohispanos

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