martes, octubre 4, 2022

Un centro de pensamiento y reflexión de la

La censura

Abominable palabra con la cual la humanidad ha tenido que lidiar desde tiempos inmemorables, es impresionante el control que puede llegar a ejercer el Estado libre y democrático sobre los ciudadanos que gritan y suplican ser escuchados con libertad de expresión, esfuerzos casi nulos como los de una persona que se encuentra en medio del océano intentando no hundirse ante la implacable marea, la frustración y la desesperación por vivir día a día presos de sus palabras, sin poder liberarlas y hacer gala de lo que debería de ser un derecho inamovible de las personas, la libertad de expresión.

La gran paradoja de la vida es que así como los ciudadanos se quejan por esa opresión que llega a asfixiar gargantas, ellos mismos son tremendos verdugos de otros sectores a los que creen o son minoría y que piensan diferente a ellos, privándolos de su derecho y libertad de disfrutar y difundir sus pasiones o pasatiempos. Un claro ejemplo de ello es la tauromaquia, una de las actividades que se enfrenta a la censura y que sus partidarios luchan por la libertad y quitarse la mordaza impuesta por los ciudadanos que a su vez se oponen a la injusticia a ser amordazados en sus propias opiniones, esa batalla se ha tornado casi tan infructuosa como la de aquel hombre que luchaba en el océano intentando no hundirse, suena fatídico ¿no?, que terrible es cuando nos toca ser el cuello apretado por una injusta mano que no nos quiere escuchar, pero que lindo es ser la mano que oprime los pescuezos de los que piensan diferente y así silenciar lo que en nuestro pensar es moralmente incorrecto.

Hoy en día los mismos aficionados a la fiesta brava son temerosos de externar su gusto por este arte milenario ya que saben que serán juzgados y atacados por los que no están de acuerdo, llamándolos bárbaros, sádicos, torturadores y demás adjetivos calificativos que puedan ofender y mostrar su repudio hacia ellos y sus pensamientos.

Tras aquellos embates que dejan en pie a los que a capa y espada defienden su amor por el toreo, con razones sólidas y argumentos que nacen de la fuente del conocimiento de la tauromaquia, más allá de los simples rumores que escuchan de lo que es la fiesta brava, porque eso sí, criticar abiertamente y sin apertura a razonar otras ideas diferentes a las de uno es casi una afrenta y no es aceptada por esas personas, ya que su palabra es ley aunque en su vida hayan pisado una ganadería de toros bravos o una plaza de toros, ellos en su infinita e irrefutable sabiduría saben que no deberían existir las corridas, porque a ellos no les gusta y lo ven moralmente incorrecto, sin adentrarse en las entrañas de los porqués de este milenario arte.

La censura en cualquier plano es reprobable, entre otras de las vertientes de la tauromaquia que se han visto golpeadas por ese acto inaceptable es el literario, así como lo leen, el plano literario ha sido afectado, ya que dentro de las mentes eruditas que tienen influencia en este campo hacen saber que promocionar, difundir o apoyar de cualquier manera algún tema relacionado con las corridas de toros es perjudicial para ellos, porque de alguna manera puede herir susceptibilidades y no están dispuestos a arriesgarse con algo que aparentemente es inmoral ante la sociedad actual. Sí amigos, así de increíble como lo pueden leer en este texto, las grandes esferas se han olvidado del romanticismo, del arte real, de todo aquello que aporta algo a la vida de las personas y se dejan llevar solo por elementos políticos y económicos para saciar sus paladares, paladares que no tienen llenadera como Saturno devorando a su hijo en la obra del inconmensurable Francisco de Goya, que como bien lo dice su nombre, aparece de forma explícita devorando a su propio hijo, que situación más inhumana, bajo el criterio de estas personas se debería de prohibir también, o la pieza literaria del gran Vladimir Nabokov “Lolita” en la que un sujeto se obsesiona con una menor de edad y hace todo por conquistarla, uno de los problemas más grandes de la actualidad con la que tienen que lidiar las mujeres acosadas sin reparo, suena ilógico censurar obras tan icónicas del arte como aquellas ¿no les parece? Pues así de ilógico es censurar la tauromaquia y todas las obras que se desprenden de ella, ya sea por temas literarios, obras pictóricas, la música, y otras tantas más de artes. No podemos permitir que la censura devore la libertad de expresión a conveniencia de unos cuantos, que solo quieren devorar con mayor apetito que Saturno lo que a sus intereses beneficia.

La lucha por la libertad de expresión será una batalla cada día más despiadada, pero estará en cada quien dejarse someter por el opresor sistema o revelarse y ser auténtico, diferente y combatir la censura con valor y desde luego, con argumentos e ideas sólidas que respalden sus opiniones.  


Lorenzo Garza Gaona es un torero mexicano, escritor y poeta.

3 Comentarios

  1. Matador, coincido con su exposición, increíble lo que estamos viviendo los taurinos.
    Triste realidad que comienza a rebasarnos.
    Un abrazo.

  2. Lorenzo: Me siento muy honrado de conocerte personalmente y de ser testigo de tu profundidad de pensamiento tanto como torero, poeta, escritor y abogado en un mundo mucho más peligroso que el ruedo de una Plaza de Toros. Mereces todos mis respetos. William Masterson

  3. Excelente crónica matador. si no se puede toreando al menos con la pluma y tus pensamientos se podrá, saludos

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