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miércoles, marzo 11, 2026

Un centro de pensamiento y reflexión de la

Toros no

Una máxima figura del toreo se acercó esta temporada 2025 a una televisión generalista para ofrecer gratis la emisión de un festejo suyo. El directivo televisivo no quiso ni escuchar la propuesta: «Toros, no», contestó tajante antes de empezar a hablar. Ni se planteó si podía darle más o menos audiencia. No. Los toros sobreviven desde hace ya demasiado tiempo confinados en un gueto, aislados de la mayor parte de la población. En la contradicción de ser invisibles para el gran público mientras que algunas plazas viven una nueva edad de oro, con asistencias récord y los jóvenes ondeando la bandera taurina con orgullo. 

Es inimaginable que Alcaraz ofrezca un partido con Sinner y una cadena lo rechace porque «Tenis, no». No se trata de un rechazo por las audiencias, que las televisiones autonómicas que dan toros ya han probado su éxito brutal. Es pura ideología mezclada con cobardía. Pocos contenidos televisivos ofrecen ahora mismo una rentabilidad mayor que los toros en la métrica coste por audiencia. Bien lo sabemos también en los pocos medios que apostamos por ella. Este año, el topic Morante ha sido más rentable que Pedro Sánchez o Lamine Yamal en El Mundo. Cualquier titular que incluyera al genio de la Puebla se convertía automáticamente en la noticia más leída. Sin embargo, todas las televisiones nacionales silenciaban su histórica temporada y cualquier información taurina por muy noticiosa que sea: desde lo trágico de cualquier cornada a los grandes triunfos en las principales plazas. Es el mayor ejemplo posible de cultura de la cancelación. El apartheid taurino tiene otro aspecto crítico con los anunciantes, cómplices necesarios para el silencio de tantos medios. Marcas consumidas masivamente por los aficionados taurinos vetan cualquier cosa relacionada con los toros como soporte comercial. «Toros, no», contestan a cualquier medio que los sondea para el potencial patrocinio relacionado con este espectáculo. Los taurinos han vivido las últimas décadas acomplejados y con sentimiento de culpa por disfrutar de su sangrienta afición. Temerosos muchas veces en sus trabajos de mostrar su pasión. Viviéndola como viven su sexualidad los homosexuales en Irán. Ejerciendo su derecho casi desde la clandestinidad. Cualquiera con un volumen considerable de seguidores generalistas en RRSS sabe que un comentario taurino tiene la consecuencia automática de unfollows masivos. Y que si quieres comunicar de toros, tienes que desarrollar un perfil puramente taurino y olvidarte del gran público. Sin embargo, el boom entre los jóvenes podría ser la oportunidad de salir de la clandestinidad. ¿Y si la afición taurina pasara al ataque? 6,5 millones de personas van cada año a plazas de toros. Entre diez y doce millones en todo el mundo. Cuántos negocios tienen un público potencial así. Quitando el fútbol, ningún deporte tiene un seguimiento siquiera comparable. El segundo deporte con más tirón, el baloncesto, apenas llega a una tercera parte que los toros pese a tener una presencia constante en los medios: entre 1,5 y 2 millones de espectadores. El taurinismo es ahora mismo un gigante dormido, pero tienen en su mano la capacidad de salir del armario y cambiar el rumbo ¿Qué pasaría si se supieran las marcas que vetan al mundo taurino esquivando anunciarse en él? ¿Y si los taurinos lanzaran campañas de boicot a las mismas? ¿No existe una oportunidad evidente de mercado para lanzar productos para este nicho, con capacidad de presionar luego a los medios si estas marcas empezaran a invertir en marketing? «Cultura sin Censura: Free Toros». Hay un mercado, hay una audiencia, hay una pasión. Solo falta prender la mecha. Los toros necesitan empresas audaces capaces de canalizar toda esta fuerza bruta, todo ese potencial virgen. Sin pedir permiso. Basta con recordarle al mundo que están ahí.S 

 Artículo incluido en el libro 51 periodistas hablan de toros – 2025

Vicente Ruiz 

Vicente Ruiz (Madrid, 1977) es un destacado periodista del diario El Mundo, donde ha desarrollado toda su carrera tras incorporarse en el año 2000. A lo largo de los años, ha ocupado roles clave, como jefe de las secciones de Televisión, Madrid y Cierre, y ha liderado el área digital del medio durante más de ocho años. En julio de 2022 fue nombrado director adjunto, desempeñándose como responsable de la estrategia e innovación, incluyendo los departamentos de vídeo, audio y redes sociales. Con dos décadas de trayectoria en el diario, ha encabezado la transformación digital de la redacción y el lanzamiento del primer modelo de pago entre los medios generalistas españoles. Ruiz ha promovido una cultura centrada en el dato y la fidelización de audiencias, impulsando formatos interactivos, newsletters, eventos y presencia en redes como TikTok e Instagram. 

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