Update cookies preferences
martes, febrero 17, 2026

Un centro de pensamiento y reflexión de la

InicioLo últimoEl premio Ecología 2026: un acto de justicia y agradecimiento a quienes...

El premio Ecología 2026: un acto de justicia y agradecimiento a quienes trabajan en el sector primario

El Instituto Juan Belmonte y la Fundación Legados han creado y convocado en 2026 la primera edición de un premio, llamado sencillamente Premio de Ecología 2026, pero que, en su sencillez, tiene la vocación de ser un acto de justicia necesario y urgente.

Esta iniciativa quiere visibilizar, y dar el prestigio que deberían tener, a personas o colectivos vinculados al medio rural que, desde el conocimiento directo del campo y una relación viva con el territorio, lideran apoyándose en la experiencia, la sensibilidad y el cuidado del entorno. Y que representan un ecologismo arraigado, práctico y profundamente conectado con la realidad rural. 

Alguno podrá pensar ¿otro premio? ¿No hay ya suficientes premios de todos los colores y tamaños? En este caso y para este ámbito, todo lo contrario.

El campo trabaja para todos nosotros, para el total de la población. Y eso es muy valorable en un contexto marcado por la creciente desconexión entre el mundo urbano y el rural y el enorme desconocimiento -e incluso desprecio, en ocasiones-.por parte del primer mundo urbanita.

Dice Manuel Pimentel en su libro La venganza del campo algo impactante pero muy olvidado: todos los alimentos, absolutamente todos, provienen del sector primario. Ni toda la química ni la electrónica han logrado producir un solo gramo del algo comestible.

En la tractorada reivindicativa que pasó por Madrid a principios de febrero, un cartel decía lo mismo, de manera muy breve: Sin el sector primario, no hay comida a diario.

¿Hay reconocimiento o agradecimiento para ellos? En absoluto, al sector primario, agricultura, ganadería, pesca, se le ha definido como un conjunto de gentes más o menos elementales, y primitivas. La sociedad posmoderna simplemente los tolera en el mejor de los casos, pero más bien se les califica de retrógrados, parásitos enemigos del medio ambiente y maltratadores de animales.

El urbanita medio es alguien que suele desconocer y despreciar el campo y les trata como una rareza. En la práctica, acaba creyendo que los alimentos llegan espontáneamente a los supermercados. Es algo profundamente irresponsable. Creen que la alimentación es un derecho que tienen garantizado porque sí. Creencia seguramente producto de que hay generaciones que no han conocido la carestía alimenticia y no valoran el sector, su esfuerzo y mérito, porque siempre han vivido en la abundancia del supermercado lleno.

Y desde luego, esa garantía de abundancia no solamente no existe, sino que está amenazada si no atendemos al sector primario.

Por eso es necesario y oportuno este premio, una manera de expresar que miramos al sector primario, que quienes lo integran no son transparentes, que valoramos y agradecemos lo que hacen.

Sus destinatarios posibles son personas y colectivos o instituciones con perfiles muy variados, como pastores, agricultores, naturalistas, divulgadores o gestores del territorio, y se trata de reconocer trayectorias e iniciativas que hayan tendido puentes entre el saber tradicional y los retos medioambientales contemporáneos.

La convocatoria ha sido un gran éxito, se han presentado 24 candidaturas, todas ellas magníficas. El premio se resolverá en marzo, con una dotación de 5000 euros para la candidatura ganadora.

Más vistos