miércoles, febrero 28, 2024

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Alejemos a la Fundación Franz Weber de nuestra juventud

La entidad suiza quiere impedir que los niños disfruten de las fiestas tradicionales de Zamora basándose en información falsa

Leo que un lobby con sede en Suiza, Franz Weber, se dedica a poner piedras en las ruedas, y, básicamente, a molestar a los zamoranos que quieren celebrar en paz sus fiestas taurinas. Y ello porque alegan ¡una vez más, aunque parezca increíble a estas alturas! que la ONU ha recomendado que los menores no vayan a espectáculos taurinos, por lo que piden que se retire el abono joven de dicha feria.

Hay tantas cosas que decir que casi no sé ni por dónde empezar, pero ahí van:

Por enésima vez, la ONU no ha dicho nada sobre los toros. Es simplemente falso. El informe en cuestión proviene del Comité de los Derechos del Niño, compuesto de personas que no representan a ningún país y actúan personalmente según su criterio, sus recomendaciones no son vinculantes, y de hecho a cada país se le pregunta por cientos de cuestiones. En este caso singular, fueron 17 miembros de nacionalidades tan absolutamente lejanas a la tauromaquia como Togo, Zambia, Egipto, Samoa, Japón, Sudáfrica, Bulgaria, Noruega o Etiopía.

El único que habló del tema de niños y toros fue el representante egipcio. Y además resulta que la propia Franz Weber es miembro consultivo de ese comité. Blanco y en botella. Así que la noticia, correctamente redactada, hubiera debido ser: el animalismo radical-puritano suizo, por medio de sus terminales en el comité de derechos del niño de la ONU, quiere destruir la cultura del toro en España.

«El problema real es que se inventan efectos que la realidad desmiente»

Como suele ser habitual en estos casos, aparecen expertos aleatorios que alertan del “peligro de someter a los jóvenes” a la supuesta violencia del espectáculo taurino. Hablemos de esto, pero como personas adultas, es decir, con los hechos por delante. Si esto fuera verdad, no sería necesario esperar años para constatar ese peligro. Porque España lleva siglos siendo el país taurino por excelencia, los niños de muchas generaciones han estado y están en contacto con el toro, las corridas y demás espectáculos taurinos, y eso es evidente que constituye una singularidad respecto de otros países. Por tanto, no hay nada que elucubrar o profetizar, miremos la realidad.

Y lo que la incontrovertible realidad proclama es que la juventud en España no es en absoluto más violenta que la de otros países, sino claramente mucho menos ¿O creen ustedes que nuestra juventud —y los adultos que fuimos jóvenes— somos más violentos que los estadounidenses, los serbios, los chinos, los turcos o los alemanes? Salvo que trabajen para el puritanismo animalista, la respuesta honesta es no. Y no digamos ya los chavales que van a escuelas taurinas, que tratan de maestro a su profesor, le llaman de usted y se dirigen a todo el mundo con un respeto que ya quisiéramos en muchos sitios.

«Hay que alejar a la juventud de este tipo de entidades a las que nadie ha pedido su opinión»

Es decir, no hay ningún problema real de violencia respecto de los toros, porque si así fuera lo padeceríamos todos los días y estarían en los programas de todos los partidos. Aquí el problema real son los que, por incultura o por intereses a veces no confesados, se inventan supuestos efectos que la realidad (o sea, la racionalidad) desmiente categóricamente.

Esta fundación extranjera y sus terminales mediáticas, que a veces parecen el meme de los Simpson (¿pero es que nadie va a pensar en los niños?) son casi lo peor que se puede ser en la vida: unos pesados. Unos pesados que se meten en casa ajena cuando no han sido invitados, y, en medio de la fiesta, arrugan su nariz, predicen horribles desastres, y parece que gozan amargando la existencia de la buena gente que solamente quiere disfrutar en paz y en su casa.

De quien hay que alejar la juventud (y a todo el mundo) es de este tipo de entidades a las que nadie ha pedido su opinión, y que pretenden dar lecciones a los demás desde su engreimiento, pulsión prohibicionista e ignorancia.

A toda la gente de Zamora, y en especial a su juventud, mi deseo de corazón de que tengan unas fiestas grandiosas. Y ni caso a los pesados.


Fernando Gomá es vicepresidente de la Fundación Toro de Lidia.

1 COMENTARIO

  1. A éstos Calvinistas, príncipes del exterminio y sodomizados por la riqueza (la de los demás), no hay qué hacerles ni caso.
    Eso de comer salchichas y estar en valles todo el tiempo, con largos inviernos (antiguamente llamados «bárbaros», vuelve majaras hasta los toros. Por eso no tienen los envidiosos.

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