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jueves, abril 30, 2026

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Feria de Pompeya

La fiesta de los toros se extingue de un modo original. Dejo constancia aquí para los historiadores. En el último tramo de la temporada de 2025, los aficionados nos preguntamos cada tarde que se anuncia Morante de la Puebla si estamos ante el mejor torero de la historia. Al ser gente de 2025, los aficionados se lo preguntamos también a la inteligencia artificial, que no se moja y exige respeto para Joselito y Belmonte, para Manolete y Ordóñez. Es muy aficionada, la inteligencia artificial. 

Mientras tanto, un fenómeno inesperado se extiende por las plazas: los jóvenes abarrotan las localidades económicas, los tendidos altos, las andanadas y galerías. Son unos jóvenes curiosísimos. Con sus vestidos coloristas y sus camisas de lino, con sus exuberantes pelambreras, a los viejos se nos hacen indistinguibles, como si hubiesen nacido todos en la misma notaría. Con su sed y su alboroto —no es fácil estar en lo mejor de la vida y disimular—, molestan estos jóvenes a la ortodoxia del tendido, o sea, a los viejos, cumpliendo por ese lado estrictamente con su obligación. Con su breve cronología lo que hacen los jóvenes imagino que es confirmar el vaticinio de los profetas: el anacronismo es el punto débil de los toros. 

Ofreceré un testimonio más directo de estas postrimerías, de este final anunciado. En agosto yo he visto cómo un toro de La Quinta rebosante de bravura era indultado por Borja Jiménez, firme aspirante a mandar en el toreo, en la plaza de Bilbao. Imagino que en términos escatológicos fue como oír las trompetas, o sea, los clarines (y timbales) del Apocalipsis. La verdad es que los de los toros siempre hemos sido propensos a dramatizar. Y a tomarnos demasiado en serio, lo que no deja de ser extraño en una gente que se dice en posesión de un conocimiento misterioso: lo único realmente serio sucede sobre la arena cuando la pisa el animal sagrado que nos convoca. 

Pero sigo con el testimonio personal de esta debacle. Que no le falte Plinio a esta Pompeya. El indulto histórico en Bilbao sucedió el miércoles de las Corridas Generales. El jueves, Roca Rey —figura peruana que imagino niega la dimensión transoceánica de la fiesta— abrió la puerta grande de Vista Alegre fundiéndose con un toro bravísimo de Victoriano del Río. El viernes la abrió Diego Urdiales —maestro de Arnedo, La Rioja, cuya figura imagino niega el transoceanismo autonómico de la fiesta—, toreando al natural, con solemnidad dórica, a un toro de Garcigrande. No se sabe quién podría volver a una plaza después de todo esto. La situación es insostenible. La decadencia, manifiesta. Se comenta que Morante va a cortar un rabo en Madrid en cuanto tenga la menor ocasión. 

 Artículo incluido en el libro 51 periodistas hablan de toros – 2025

Pablo Martínez Zarracina 

Pablo Martínez Zarracina (Bilbao, 1974) es un periodista y escritor español vinculado principalmente a El Correo, donde desde 2020 ocupa a diario la contraportada. Su estilo combina una mirada irónica, frecuentemente humorística, con un lenguaje cuidado. Además de su labor en prensa, ha cultivado la poesía, el dietario y la crónica. Es muy raro todo esto (Ed. Pepitas) es su último libro publicado.

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